Viriato, Roma no Paga Traidores

La Muerte de Viriato

En el año 202 antes de Cristo, en el marco de su guerra con Cartago, Roma inicia la total romanización de la Península Ibérica. Para impedir la conquista romana surge en el suroeste peninsular un líder que se tratará derrotar a los latinos a través de la guerra de guerrillas, Viriato, llamado así por la palabra celta “viria”, un adorno celta o ibérico, que fue descrito por Tito Livio como un pastor convertido a Guerrero.

Se supone que nación en la primera mitad del siglo II antes de Cristo y en la zona del sur del actual Portugal. En el año 154 antes de Cristo el pretor Lucio Munio había logrado imponerse a los combativos lusitanos y acordar un paz. Pero en el año 151 los pretores Lucio Sulpicio Galba y Lucio Lucinio Lúculo reiniciaron la guerra contra los lusitanos respondiendo los lusitanos con especial fiereza obligando a los romanos a retirarse y a tratar de firmar de negociar convocando a los lusitanos. En vez de negociar, los romanos atacaron a traición a los lusitanos y causaron una masacre.

Viriato fue uno de los supervivientes de la matanza. A partir del año 147 antes de Cristo se puso al frente de los lusitanos consiguiendo una primera victoria sobre el pretor Cayo Vetilio, que dejó su vida en el campo de batalla junto a otros 4.000 romanos.

En el año 146 los lusitanos vencerían a los romanos en Carpetania, por la zona de la actual Segógriga, en el año 144 el cónsul electo Fabio Máximo sufrió también derrotas y en el año 143 se unieron a los lusitanos las tribus de los arevacos, los tittos y los vetones.

En este periodo Viriato se hizo con la Hispania Ulterior y otra parte de de la Citerior. Entonces Roma decidió enviar a Quinto Fabio Máximo con un ejército mucho más numeroso que los que anteriormente se habían enfrentado a las fuerzas de Viriato. A pesar de este nuevo ejército, gracias a la guerra de guerrillas, Viriato siguió cosechando victorias hasta el punto que en el año 143 consiguió acorralar a todo un ejército romano, esta vez mandado por Quinto Fabio Máximo Serviliano, el cual fue obligado a firmar un tratado con los lusitanos por el que otorgaba la independencia a los territorios dominados por Viriato y se le reconocía como “dux”(jefe) y “amicus populus romani» (amigo del pueblo romano).

Roma no estuvo conforme con ese acuerdo y envió en el año 140 a un nuevo ejército esta vez al mando de Servilio Cepión. Este logró que tres de sus lugartenientes traicionarán y asesinarán a Viriato. Audax, Ditalcos y Minuros asesinaron a Viriato en su tienda mediante una puñalada en la garganta pues acostumbraba a dormir con su armadura.

Tras lograr matar a su jefe, los tres asesinos fueron al campamento romano y se presentaron ante el consul Servilio Cepión para cobrar su recompensa. En ese momento Cepión les habría contestado con la famosa frase: “Roma traditoribus non praemiat” (Roma no paga traidores).

Su sucesor Tautalo fue derrotado en el 139 por los romanos y obligado a firmar la paz con Cepión.

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