La Batalla de Belchite

Después de finalizada la Batalla de Brunete, mientras la Brigadas de Navarra volvían al frente norte para emprender de nuevo la ofensiva por Santander, Vicente Rojo, de nuevo con el acuerdo de los asesores soviéticos, decidió asestar un duro golpe a los nacionales, intentando la toma de Zaragoza, aunque al final de la batalla, la ofensiva se redujo a la toma de un pequeño pueblo Belchite.

En esta ocasión el mando nacional no distraerá tropas de su ofensiva en el norte. Franco ordena al frente aragonés que resista por sus propios medios y así se realiza.

Esta operación vuelven a aparecer la División de Walter, la de Kleber y la 11ª de Lister, reforzadas por la División del comunista italiano, Gallo.

Como en Brunete la ofensiva republicana fue frenada por la resistencia de pequeños grupos defensores. El ataque fue iniciado por la División XXXV de Walter formadas por las Brigadas internacionales XI y XV, la División de Kebler, formada por las Brigadas Internacionaes XIII y XII, rehechas tras la batalla de Brunete y por la División de Lister.

El día 24 de agosto de 1937, comienza la ofensiva. Frente a las Divisiones republicanas se encuentran en Codo un Tercio Catalán de requetes de Montserrat y una falange de la Segunda Bandera de Aragón, que consiguen resistir en el citado pueblo hasta la noche del 25 de agosto con menos de 200 hombres.

Los republicanos tienen cercado también Belchite, defendido por un batallón nacional. Sobre Belchite convergen las Brigadas Internacionales XI y XV, dos batallones de la 25 División anarquista, la Brigada CLIII, un batallón de guardias de asalto, más vehículos blindados y veinte baterías de artillería. Belchite resiste hasta el 6 de septiembre.

Después de Belchite, las Brigadas XI y XV se enfrentan contra la División 150 de Sáenz de Buruaga, mientras en el sector central de la ofensiva republicana se enfrentan la División 11 de Lister y la División 13 de Barrón.

Hacia el 11 de octubre de 1937 la ofensiva republicana comienza a ser frenada y el 13 de octubre de 1937, la ofensiva puede considerarse desbaratada por las fuerzas nacionales, sin que se hubiese llegado a Zaragoza. Unicamente 1000 km. cuadrados cambian de bando, 1000 Km. de tierra desértica y sin valor estratégico.

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